Las autolesiones son conductas de daño hacia uno mismo que requieren atención y comprensión. Sus motivos pueden variar. No deben interpretarse automáticamente como una forma de llamar la atención ni ignorarse porque la persona diga que no quiere morir.

Qué hacer primero

Si hay una lesión importante, intoxicación, pérdida de conciencia o peligro inmediato, busca asistencia urgente. Evita dejar sola a la persona si no puede mantenerse a salvo. No intentes resolver una urgencia únicamente con una conversación o un ejercicio de relajación.

Cómo iniciar la conversación

Elige un momento tranquilo y habla de lo que has observado: «Me preocupa que estés pasándolo mal y quiero ayudarte». Escucha sin pedir detalles gráficos. Pregunta qué apoyo necesita y si teme volver a hacerse daño. No lo conviertas en un interrogatorio ni una promesa de que nunca volverá a ocurrir.

Qué conviene evitar

  • Castigar, ridiculizar o amenazar.
  • Mostrar imágenes o comparar lesiones.
  • Exigir que lo explique todo de inmediato.
  • Suponer que un aspecto tranquilo descarta sufrimiento.

Construir una red de apoyo

Solicita una valoración de salud y coordina a los adultos responsables y profesionales pertinentes. Incluye al adolescente en las decisiones siempre que sea posible y protege su privacidad. La seguridad puede requerir compartir información con quienes pueden ayudar; no prometas secreto absoluto.

Acordar un plan de seguridad con el equipo profesional

NICE recomienda considerar un plan de seguridad elaborado con la persona que se ha autolesionado. En adolescentes, el equipo valora cómo incluir a familiares y cuidadores respetando sus necesidades de protección y participación. No es una promesa de que nunca volverá a ocurrir ni un documento que sustituya la atención.

El plan identifica señales personales de aumento del malestar, estrategias que la persona puede utilizar, apoyos de confianza y cómo contactar con los servicios que la atienden. También se acuerdan medidas para hacer el entorno más seguro, según la valoración profesional.

Si vuelven los impulsos, el adolescente y quienes lo acompañan necesitan saber a quién avisar y qué hacer si el apoyo habitual no está disponible. Esa respuesta se concreta previamente con el equipo; no depende de improvisar una técnica o superar la situación a solas. La persona debe poder acceder al plan y saber con quién se ha compartido.

Pregunten cuándo revisarlo, especialmente si cambian las circunstancias o alguna medida resulta difícil de usar. Si hay peligro inmediato, sigue siendo necesaria la asistencia urgente indicada al comienzo de esta guía.

Mantener el seguimiento

Aunque las lesiones hayan curado, continúen el seguimiento acordado. Pregunten quién coordina la atención y qué información conviene compartir con el centro educativo. La familia también puede necesitar orientación para acompañar sin castigo ni interrogatorios constantes.

Preparar el seguimiento sin convertirlo en vigilancia

Una vez atendidas las necesidades inmediatas, puede ayudar acordar quién coordinará las citas y qué adulto estará disponible para conversaciones posteriores. Evita que el adolescente tenga que contar lo mismo a toda la familia o recibir preguntas constantes de personas que no intervienen en su cuidado.

Para la consulta, lleva información sobre cambios de ánimo, sueño, asistencia a clase, relaciones y situaciones difíciles que conozcas. No necesitas reunir fotografías ni demostrar una causa. Distingue lo observado de lo que supones y deja espacio para que el adolescente hable con el profesional de manera adecuada a su edad y a sus necesidades de privacidad.

En casa puedes ofrecer ayuda concreta con una tarea o acompañar a una cita, manteniendo conversaciones que no giren siempre alrededor de las lesiones. Si aparecen dificultades escolares o acoso, deben abordarse específicamente; esta guía sobre cómo responder al bullying permite reconocer qué información comunicar al centro.

Fuentes y lecturas de apoyo

  1. NHS — Why people self-harm
  2. NICE NG225 — Assessment in specialist settings, evidence review F
  3. NICE NG225 — Recommendations 1.11.7–1.11.8: safety planning